Partiendo de la definición de contemplación, que es observar con atención e interés una realidad objeto o situación. A cuántos de nosotros nos asombra aún en estos días observar cosas tan cotidianas como el día y la noche o el mismo brillo de sol. Dejarse maravillar por la cotidianidad de esencia natural.
Con bastante frecuencia solía ir a caminar o pasar un tiempo a ciertos lugares donde las montañas, los árboles, las plantas habían formado una realidad no hecha por hombres. Llegue a la conclusión que me gustaba ir a esos lugares por que me sentía parte de esa realidad, me sentía creatura y no ser creador, me sentía parte de una realidad que estaba fuera de los alcances de mi comprensión “miraba con atención” esta bellísima realidad llamada naturaleza.
Sí alguien ha podido observar con detenimiento los nidos de las hormigas podrá entender que en todo ese va y ven de pequeños animalitos hay un orden bien establecido de funciones y actividades, hay puntos de partida y retorno. La naturaleza tiene orden y es fascinante. Las formas de las flores donde sus pétalos están sobre un patrón bien conocido, o como los ríos primitivos fueron formando los valles en cañadas donde ellos estuvieron allí labrando paisajes. Como los peces se mueven sobre el agua y a la mínima perturbación responden como en un solo cuerpo. La naturaleza es un ente vivo en conjunto y en cada una de sus partes.

Todo ente vivo merece sus cuidados, su respeto y su reconocimiento. Para mi el sentido moderno de cuidado ecológico esta mal enfocado ya que se pretende destruir y reponer lo destruido de una manera “sustentable”. ¿Por qué ya no destruir ni alterar ciertos lugares y mejorar lo que ya tenemos? Transformar el espacio que se tiene y conservar lo que resta.
En la naturaleza al igual de orden tiene ciclos. Pluviales, de siembra, cosecha, de reproducción animal, de crecimientos de bosques, formación de glaciales. Estos ciclos no tenemos por qué alterarlos, llegaron antes que nosotros y se deben de conservar. Debemos dejar de creer que somos sus dueños y sentirnos al igual que ellos, criaturas. Nosotros adaptarnos a ellos.
Partiendo de la idea de los primeros científicos al observar las células y microorganismos por medio de microscopios muy seguramente se sintieron fascinados de descubrir otros mundos. Donde un organismo macro es función de millones de sistemas unicelulares. Sencillamente fantástico. Contemplando la belleza de la naturaleza en todo su esplendor. Nunca debemos dejarnos asombrar por eso a lo que nosotros llamamos vida.

De igual manera partiendo de los descubrimientos modernos de astronomía donde se han observado lugares tan descomunales, tan intempestivos como los agujeros negros que son capaces de literal “tragar” galaxias enteras donde muy probablemente existía vida como las nuestra.
Sí alguien ha visto los llamados “pilares de la creación” que son formaciones a mucha distancia de nuestros sistema solar constituidas de gas y polvo que al reaccionar con la luz ultravioleta y presiones tienen la capacidad de formar nuevas estrellas similares a nuestro Sol. Sencillamente impresionaste y majestuoso. Como el caos aparente puede crear vida. Mi entendimiento no alcanza a comprender esto. Dicho entonces la contemplación es sentirme creatura y no creador ante realidades naturales que puedo percibir por medio de mis sentidos donde no soy ajeno a ellas, si no que formo parte de su ciclo, donde me es satisfactorio estar y por consiguiente respetándola.
El hombre al sentirse creatura nunca deberá perder la fascinación por estos hechos. Saber, observar, dejarse maravillar y saberse ser parte de sus ciclos.