Aunque olvidemos reconocerlo en nuestra vida diaria, hablar sobre la forma y la función se vuelve tan apocalíptico como Sion y Babilonia. Para que te quedes hasta el final, que tal si damos una vuelta por algunos proyectos arquitectónicos y reflexionemos la siguiente pregunta que preferimos, en nuestra actualidad la forma y la función están en ¿enemistad o amistad?

Ruinas nos quedan de muchos ejemplos arquitectónicos antiguos donde la función se mezclaba con la ingeniería para generar espectaculares formas para sus reyes, he incluso su función puede ser tan sencilla como una tumba, pero claro no todos podían ser los reyes que ocuparían esa tumba; dejemos en paz en este artículo a los mausoleos y aprovechando que hemos mencionado a Babilonia, viajemos de la actual Iraq al siglo VI a.C al momento donde Nabucodonosor II regala a su esposa Amytis unos jardines tan peculiares que parecían surgir del aire, describe el griego Filón de Bizancio. Aunque solo tenemos escritos que hablan de ellos, el hecho de su posible existencia los hace un buen ejemplo para nuestro enigma, forma o función, un jardín es un espacio ordenado pensado y limitado por el hombre, podríamos atrevernos a decir que un jardín es una área artificial de la naturaleza, por lo que la creación de estos jardines se volvieron en una tarea hidráulica (porque claro, las plantas necesitan agua), estructural (porque algo debe soportar la tierra donde están) y  de diseño (cierto, los espacios para las plantas, los espectadores y las instalaciones) para el arquitecto.  La forma como respuesta a los jardines y sus necesidades y a los espectadores de ellos, porque regar era cuestión de gravedad. Sin duda quien haya disfrutado los jardines de Babilonia podría afirmarnos que cumplieron su función, ser admirables.

Villa de Savoya

Los caminos entre la forma y la función parecen separarse con el paso del tiempo, la tecnología y el pensamiento del hombre han deshilando la mezcla de ambos. Los avances en la ingeniería y el mejoramiento en los materiales pueden ser clave. Pareciera que la forma “moderna” de los edificios existe desde siempre con nosotros, pero eso es cuestión de percepción, en realidad lleva muy poco.  La Villa de Savoya, en Poissy Francia construida por el arquitecto conocido mejor por su seudónimo Le Corbusier, entre su planta libre, sus ventanales y su color blanco parece de lo más normal a nuestros ojos, siendo que puede hablarnos de más de 70 años de construcciones que mantienen en pie el manifiesto de su arquitecto. Le Corbusier, un influyente maestro de la arquitectura del siglo XX, me atreveré que incluso hasta nuestros días. Puso en sus cinco puntos para la nueva arquitectura, la forma de los edificios en base a: los pilares, la planta libre, la fachada libre, la ventana longitudinal y la terraza jardín. Claro que el nuevo aliado de estas construcciones llegaría como anillo al dedo, el hormigón. La planta libre en la arquitectura moderna dio una explosión de posibilidades permitía que la forma abrazara tantas funciones como nuestra imaginación pudiera, una casa, una oficina, una biblioteca, y la lista sigue. Sin embargo, puede que al ejemplo de la Villa Savoya, sus elementos han sido reinterpretados durante los siguientes años, sin duda hoy los ingenieros nos hablarían que sus pilares y planta libre no son la mejor estructuración en lugares con actividad sísmica.

La forma y la función, hablan claro de su gran unión y relación, aunque intentemos separar a la forma de la función, estas dejan en claro que van en el mismo paquete. Weil-am-Rhein, Alemania tiene un gran ejemplo, la Estación de Bomberos Vitra. Su forma creada por la famosa arquitecta Zaha Hadid, nos habla de la capacidad en la conceptualización para crear formas que nos trasmitan poderosas emociones. Sin embargo, a cada pie su zapato, la obra de la arquitecta tuvo un inconveniente, su función real se oculto por un tiempo para llegar poderosamente transformarse de una Estación de Bomberos, a un lugar de exposiciones y eventos especiales. Aunque no tenemos los detalles de cómo sucedió esta transformación en el uso del edificio podemos preguntarnos ¿para qué los espacios sean un éxito, la función debe configurar la forma? ¿o la forma puede obstaculizar el uso adecuado de los espacios para lo que fueron pensados?

En definitiva, la función de un lugar se convierte en una brújula para la forma, siendo que si la forma no logra con éxito el uso para la que fue pensada, podríamos hablar de que ha fracasado en su esencia. Pero como nosotros todo puede adaptarse y mejorar. La forma fracasa en su uso, pero probablemente encuentre su verdadera función y como a lo largo de este articulo los proyectos que hemos visitado nos lo han recordado, ambas están unidas y encuentran su equilibrio, son coparticipes en la creación de las construcciones que ocuparemos y diseñaremos.

Recuerdas la pregunta ¿enemistad o amistad? puede que a lo largo de los proyectos que hemos revisado hayas encontrado un poco de ambas en cada uno. Encontraremos siempre un grupo que prefiera crear espacios con formas que sean visualmente atractivos y llenos de emociones buscando que el uso de ellos se adapte a las formas creadas o algunos otros que busquen generar formas que optimicen el objetivo para lo que se están creando, de esta manera mejoren la eficiencia y eficacia del espacio y que sean prácticos al habitarlos. O incluso puedas ser de un tercer grupo que quiere que tanto la forma y la función de los lugares sean un equilibro; optimizando los edificios para que su mantenimiento sea sencillo y económico, creando vistas agradables a sus ocupantes, y sobre todo que el lugar sea confortable para sus habitantes.

 En IOSOI creemos que debemos de buscar ser parte del grupo tres. Así que ¿De qué grupo te gustaría formar? Escribe lo en los comentarios.

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